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Bagels

Bagels

(Bruch = Breakfast + lunch)

 

Raro es el día que dando una vuelta por la zona hipster de cualquier ciudad no te encuentras con ofertas de Brunch en dos de cada tres locales. Lo anglosajón está de moda.

Poco a poco este tentempié ligero se ha instalado en nuestra cultura gastronómica. Lo que toda la vida se ha llamado almuerzo y merienda ha cambiado considerablemente.

A nivel conceptual lo que estaba reservado al  recreo de los niños en el cole y a la hora del té de las abuelas ahora es lo último en reuniones de empresa, fiestas diversas y moderneo variado. Gastronómicamente los sandwiches de nocilla y los bocadillos de paté en mantel de papel han dejado paso a los pretzels y los bagels que unidos a los tapetes de ganchillo y al punto de cruz han hecho de los Brunch un fenómeno cultural.

La crisis ha puesto de su parte, antes invitábamos a cenar, ahora lo guay es preparar una merienda que además de ser lo más, también nos viene económicamente bien.

Si os apetece uniros a esta moda europea, si queréis modernizar por un rato vuestro almuerzo o merienda a continuación va la receta de uno de los bocados imprescindibles en ella, los Bagels.

Ingredientes

  • 400 gr de harina blanca de fuerza
  • 7 gr de levadura seca granulada (una bolsita)
  • 4 cucharadas de azúcar blanco
  • 300 ml de agua tibia
  • 2 cucharaditas de sal
  • Semillas de sésamo
  • 1 huevo batido

Dificultad

Media. No se necesitan nociones de panadería. Es necesaria paciencia y ganas de meter las manos en la masa.

Preparación

  1. Disolver la levadura junto con 1 cucharada de azúcar en 100 ml de agua tibia. Dejar reposar aproximadamente 10 minutos hasta que la mezcla forme una espuma.
  2. Coger un bol grande, verter la levadura disuelta anteriormente junto al resto de agua tibia (200 ml), las 2 cucharaditas de sal y la mitad de la harina (225 gr).
  3. Se amasa dicha mezcla y se va añadiendo el resto de la harina hasta que se obtenga una masa homogénea, húmeda pero que no se pegue en la mano.
  4. Se coloca la masa obtenida en un bol engrasado previamente con un poco de aceite de oliva, se cubre con un paño seco y se deja reposar entre una hora o una hora y media.
  5. Se precalienta el horno a 200 ºC.
  6. En un cazo grande se calienta 1 litro de agua aproximadamente con las 3 cucharadas de azúcar restantes.
  7. Se prepara una superficie lisa y se enharina.
  8. Se vuelca la masa en la superficie enharinada y se divide en partes iguales a las que se le da forma redonda y ligeramente aplastada.
  9. Con ayuda de una cuchara de madera, o utensilio por el estilo. Con el mango se le hace un orificio en el centro y de estira con cuidado hasta obtener un diámetro que oscile entre los 2 y 3 centímetros.
  10. Se introduce de dos en dos o de tres en tres los bagels en el agua hirviendo. Con ayuda de una espumadera se les da la vuelta, dejando que se cuezan entre 1 minuto o 1 minuto y medio.
  11. Cuando están cocidos se retiran con la espumadera y se escurre el máximo de agua posible .
  12.  Se colocan sobre la bandeja del horno o sobre papel para hornear y se espolvorean con sésamo o se pintan con huevo batido.
  13. Se repite el procedimiento hasta que están todos los bagels listos para hornear.
  14. Se hornean entre 25 y 30 minutos hasta que estén dorados y crujientes (con ciudado de que no se quemen).
  15. Se sacan del horno y se colocan en una rejilla hasta que se enfríen (también pueden comerse tibios).

Relleno

Los Bagels se pueden comer solos pero lo normal es que se corten y rellenen como si fueran bocadillitos. Suelen rellenarse de crema de queso, tomate, lechuga y todos los ingredientes que se puedan ocurrir,  cuestión de echarle imaginación.

Una vez listos los Bagels buscad en baúles y alacenas. Preparad los accesorios vintage, los moldes y el punto, los tapetes y un buen repertorio musical  .

Disfrutad de vuestro Bruch casero.

la foto

la foto

 

Siempre es un placer conocer nuevas culturas, y como parte de esta, la gastronomía. Para nadie es nueva ya la comida japonesa, pero quizá si la forma de hacerla. Si lo que buscamos es algo más que cenar, que lo hagan delante de tus narices, siempre es un aliciente. Como plan alternativo es bueno, como plan económico no. No suele ser barato porque, además de pagar la comida, pagas que haya alguien dedicado a hacerla, en exclusiva, para  un grupo que puede oscilar entre las 6 y las 10 personas. Ya me veía yo como Homer Simpson tras probar pez fugu y otros nuevos y exóticos manjares. Pero, es un poco diferente. Con lo que seguro que coincido con Homer es la canción que se me viene a la cabeza de camino al Restaurante, “Made in Japan” de Deep Purple.

 

Es la segunda vez que asisto a un gastroshow de estos. El primero fue en  un lugar turístico así que no lo contabilizaré. En esta ocasión he ido a uno de los sitios con más lustre de Oviedo, el Restaurante-Teppanyaki “De Labra”.

 

El Lugar. Fino, moderno, decorado con gusto y apartado. Tan apartado que o lo buscas o no lo encuentras por casualidad. La decoración y la luz son perfectas para una velada nocturna. Un comentario a parte merece la música de ambiente, más propia del Bershka,  a un volumen que lo hacen hasta desagradable no pega ni con cola con todo lo demás.

 

El Servicio. A veces todo depende de la noche que vayas, pero un buen sitio no se puede permitir el lujo de dejarlo al azar. Para mi era muy mejorable, poca atención y mucha dejadez a la hora de recogerte los platos. Empezamos a comer el postre sin que nos quitasen el último de los platos del menú, y el picante de la comida era un poco más picante porque no había manera de que alguien te sirviera vino en la copa.

 

La Comida. Me gustó, aunque esperaba más. Empezamos con unas verduras en tempura acompañadas con una salsa de soja; hasta ahí nada nuevo. Después una ensalada a base de verde de bolsa y pollo a la plancha regados con una salsa que salvaba los pírrico del plato. Un regusto muy rico me dejo para pasar a una lubina muy buena, a la plancha, con un tofu de algas muy rico que me sorprendió. Solomillo de wagju con setas que tenía muy buen color y muy buen sabor. Y cuando creías que te ibas a quedar con hambre (porque las raciones no eran muy generosas) te disipaban esa sensación con un arroz tres delicias, que después de todo lo demás, me dejó un poco desaborido. Eso si, estaba hecho en la plancha, para adornarlo más, darle otro nombre, pero no dejaba de ser eso, un arroz tres delicias.

 

Como resumen se puede decir que los 40€ (sin bebida) que cuesta el menú están justificados, porque sean o no productos de calidad, hay que valorar la dedicación de una persona cocinando para ti durante dos horas. Como experiencia es buena, sorprendente y muy agradable para ir en grupo. No es la mesa en si lo que te hace probar sabores nuevos, si no lo de siempre, los productos y la habilidad de quien lo hace.

Y un detalle importante es que, a pesar de que estén cocinando a medio metro, no te llevas en la ropa el aroma de la plancha. Es un punto a favor para maniáticos como yo.

 

Pollo al jengibre

abril 1st, 2014 | Posted by Mireia Ruíz Manresa in Para Comer - (0 Comments)
Pollo

Pollo

Si hay un alimento que siempre tiene hueco en la nevera ese es el pollo, y es que vale para un roto y un descosido. ¿Cuántas veces os ha sacado de un apuro? Con él podemos preparar desde una pechuga a la plancha esos meses pre veraniegos en que nos ponemos con la operación bikini a un caldo calentito esos días de manta y peli en que no apetece salir de casa.

La receta que abre este blog nació uno de esos días que queriendo introducir ingredientes nuevos y sanos en la cocina compré unas raíces de jengibre. Tras un rato con el frigorífico abierto buscando algo que casara con esta planta, me decidí.

Cocinar es lo más parecido a pintar un cuadro, es cuestión de ir cogiendo colores y plasmarlos en el lienzo, y eso hice. Con A Veure què en fem de Manel de fondo , anudé el delantal y me puse manos a la obra. La olla poco a poco se fue pintando de tonos otoñales color cebolla,  zumo de naranja, jengibre, mezcla de especias y pollo.

El resultado fue mucho mejor de lo esperado, el sabor picante y aromático del jengibre unido a las especias y al dulzor de la cebolla dieron lugar a una explosión de sabor que junto al arroz basmati que lo acompañó hizo de esta receta un plato de los imprescindibles en el menú de casa.

Ingredientes

Para 4 personas

  •  1 pollo troceado.
  • 1 cebolla grande.
  •  1 raíz de jengibre pequeña.
  • 1 cucharada (pequeña) de mezcla de especias*.
  • 1 naranja en zumo.
  •  Sal.
  • Pimienta.
  • Aceite de oliva.

 * Mezcla de especias:

  • 2 cucharadas de canela.
  • 2 cucharadas de jengibre molido.
  • 2 cucharadas de nuez moscada molida.
  • 2 cucharadas de clavo molido.

Se coloca todo dentro de un botecito limpio y seco, se cierra con su tapa y se agita hasta que estén todas las especias    bien mezcladas y está listo.  

Dificultad

Media. Para poder realizar esta receta tienes que saber algo más que freír un huevo, conocer los conceptos pochar y corte en juliana.

Preparación

  1. Pelar la cebolla y cortarla en juliana.
  2. Salpimentar el pollo.
  3. Poner la olla express a calentar y añadir el aceite de oliva. Cuando el aceite esté caliente añadir la cebolla y pocharla de 5 a 10 minutos a temperatura media.
  4. Una vez pochada la cebolla, añadir el pollo y sofreír junto a la cebolla a fuego medio hasta que esté dorado.
  5. Mientras se dora el pollo, pelar la raíz de jengibre y picarla con una picadora eléctrica o rallarla con un rallador manual y reservar.
  6. Exprimir el zumo de una naranja (si es de la huerta y de cultivo tradicional, mucho mejor).
  7. Una vez dorado el pollo junto a la cebolla añadir el jengibre rallado, el zumo de naranja y la mezcla de especias.
  8. Cerrar la olla express y dejar cocinar de 25 a 30 minutos a fuego lento.
  9. Una vez listo acompañar de arroz basmati.

¡Que aproveche!