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Miceli

Llega el verano, las vacaciones, y tras la operación bikini es momento de rellenar ese hueco que nos han dejado el running, la bici o el spinning. Y si además queremos comer sano, con gusto y en un lugar especial, os vamos a recomendar un restaurante de Mallorca que combina la esencia mediterránea con la originalidad y unos buenos productos.

Si este verano decides pasar las vacaciones en la isla te recomiendo el Restaurante Miceli, a las faldas de la Sierra de la Tramontana, en el pueblo de Selva. Un lugar alejado del bullicio turístico, de las playas, y de las discotecas. Con tan solo pasear por las calles del pueblo sentirás estar dentro de un anuncio de cerveza, y una vez que estás en el local te sentirás en paz, con las vistas, el entorno y el exquisito trato del personal.

No esperes una carta, no hay, en este lugar se come lo mejor que hay en el mercado esa mañana. Menú cerrado que ronda los 30 euros sin bebida, y que se compone de 4 ó 5 platos que representan la esencia de la cocina mediterránea con un toque sofisticado. No te preocupes si algo no te gusta o te da alergia, te cambian el plato en cuestión por otro cualquiera.

En mi visita a Micelli pedí una cerveza artesana local, y me ofrecieron una tal “Sullerica”, de sabor muy suave y refrescante, con un ligero toque de azahar. Para acompañar, las omnipresentes olivas y el alioli con piquitos de pan para abrir boca.

El menú era bueno, y muy fresco. Para empezar un salmorejo muy suave y hecho con muy buen gusto. Acompañado de una virutas de jamón ibérico y huevo de codorniz. La presentación era exquisita, y el plato también. Seguimos con una tosta que guardaba un montón de sabores mediterráneos, con tomates secos, jamón y un queso gratinado que se combinaban a la perfección; luego un arroz caldoso con calamares y mejillones que estaba realmente bueno, y para terminar un plato muy local, una lechona asada con patatas glaseadas que remataban una buena cena. El postre era lo más flojo, una especie de mouse de albaricoques que no destacaba ni por su originalidad ni por su sabor especial. Pero para alguien a quien los postres le dan un poco igual (perdonadme), tampoco supuso un borrón.

En cuestión de vinos me gustaron dos cosas, que no eran una carta de vinos nada convencional, y segundo que tenían un precio muy bueno. Bebimos un blanco mallorquín y un vino tinto del bierzo que acompañó perfectamente la lechona.

Lo dicho, que merece la pena ir a visitar sitios auténticos, y Miceli lo es.  Es bueno adentrarse en el interior y visitar lugares como este, donde se respira la esencia mediterránea. Eso sí, pide mesa con un poco de antelación, si no es así te resultará difícil encontrar sitio el día que quieres.

Buen provecho.

Miceli

Albondiguicas

AlbondiguicasCon la resaca del final de Master Chef, retomo el blog con parte del plato que me llevó hasta el preciado delantal. Con lo que fue la llave que me abrió la puerta para ser una de las 15 personas afortunadas en compartir esta experiencia única.

Seguro que el delantal que vestís lo tenéis más que ganado, pero si queréis mancharlo un ratico os traigo la receta de esas ricas albondiguicas especiadas de las que hablaba Toño en el post anterior. Son perfectas para un aperitivo, para un domingo de playa, sombrilla y fiambrera o para llevarlas en un tupper a la oficina mientras suena “La moneda en el aire” de La habitación Roja de fondo, la que ha sido mi BSO en MasterChef.

Las albondiguicahs (en fonética Murciana) no tienen ningún misterio, ahora se llevan y bajo su nombre en inglés, las “meat balls”,están presentes en locales de modernos que tras sacarlas del baúl de los recuerdos las han puesto de moda en muchas ciudades. Antes de esta moda seguro que en casa ya las comíais de muchas maneras, es un plato agradecido y fácil, de los que te sacan de un apuro en cualquier momento. El éxito de las mismas radica en un ingrediente fundamental en la cocina y en la vida: La pasión. Y es que cuanta más le pongáis, mucho mejor sabrán.

Ingredientes:

  • 500 gr de carne de ternera, de cerdo o una mezcla de ambas.
  • 1 huevo.
  • Pan rallado.
  • 1 diente de ajo.
  • 1 cebolla pequeña.
  • Piñones picados.
  • Una pizca de comino en polvo.
  • Pimienta.
  • Sal.
  • Tomilllo.
  • Aceite de oliva.

Dificultad:

Fácil. Se requiere agilidad con las manos para hacer bolicas de carne medianamente simétricas.

Elaboración:

  1. Picar la cebolla y el ajo en porciones muy pequeñas.
  2. Poner en un bol junto al resto de ingredientes.
  3. Mezclar todo con las manos hasta tener una masa homogénea.
  4. Hacer bolicas del tamaño de una nuez y reservar.
  5. Poner aceite de oliva en una sarten a fuego fuerte.
  6. Freir las albondiguicas.
  7. Colocar en un plato con papel absorvente.
  8. Servir acompañadas de una salsa.

¡Disfrutadlas!