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Author Archives: Toño Casas

Pechuga de pollo escabechada

septiembre 29th, 2015 | Posted by Toño Casas in Gastronomía regional | Para Comer | Uncategorized - (0 Comments)
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Ya en Persia se usaba vinagre para hacer guisos, “guisos de vinagre”, como técnica para cocinar ciertas carnes con condimentos, especias y verduras, para mejorar su conservación o simplemente para darle un sabor diferente.

Esta técnica llega hasta nosotros y la tenemos en nuestro día a día, en las eternas latas de atún y bonito en escabeche, o en el delicioso resultado de los escabechados de mejillones, trucha o arenque. Pero además de ser el elemento que da olor a las tiendas de ultramarinos, esta técnica nos da un exquisito resultado de una manera fácil para hacer diferente, por ejemplo, una ensalada, y así hacerle un plato más completo que va más allá de ser un mero complemento en la mesa.

Estas ensaladas, que son fáciles de encontrar en cualquier restaurante castellano, son comunes en épocas de caza por el exquisito resultado que produce el escabechado de perdices y codornices.

En esta ocasión escabecharemos una pechuga de pollo de un modo muy sencillo. Una receta de mi abuela, que siempre podemos completar con otros condimentos y sabores.

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Ingredientes:

  • Dos pechugas de pollo enteras
  • Dos cucharadas de aceite
  • Una taza de vinagre
  • Una cebolla
  • Dos zanahorias
  • Pimienta negra en grano
  • Sal
  • Un par de hojas de laurel

Dificultad media, si manejamos la olla rápida mejor que mejor.

Lo primero es calentar el aceite en la olla, y cuando esté bien caliente dorar las pechugas enteras. Una vez doradas, añadimos la cebolla cortada en tres o cuatro trozos nada más, las zanahorias hechas dados, y rehogar un poco junto a las pechugas.

Después cubrimos de agua y añadimos una pizquita de sal, la pimienta en granos (unos cuantos) y las hojitas de laurel. Y después añadimos la taza de vinagre.

Ahora viene el momento de intuición de cada uno, porque la mezcla puede o no admitir más vinagre, pero sin pasarnos porque podría quedar muy fuerte. Una vez que la mezcla empiece a hervir, tapamos la olla y lo dejamos 15 minutos. Si no usamos olla rápida, lo dejaremos cocinando entre 40 y 45 minutos. Después de este tiempo estará listo para preparar, fría o caliente,  cualquier ensalada o plato de verdura.

Yo, tras escabechar esta pechuga, hice una ensalada con canónigos, tomates, manzana reineta y la pechuga. Si añades trocitos de zanahoria y de cebolla, y además echas un pequeño chorrito del escabechado además del aceite…tendrás un resultado delicioso. Y para “maridar musicalmente” este plato, he elegido algo tan avinagrado y tan delicioso como un flamenquito de José Mercé.

Qué aproveche!

Un lugar con todo el sabor de Mallorca: Miceli

julio 23rd, 2015 | Posted by Toño Casas in Uncategorized - (0 Comments)
Miceli

Llega el verano, las vacaciones, y tras la operación bikini es momento de rellenar ese hueco que nos han dejado el running, la bici o el spinning. Y si además queremos comer sano, con gusto y en un lugar especial, os vamos a recomendar un restaurante de Mallorca que combina la esencia mediterránea con la originalidad y unos buenos productos.

Si este verano decides pasar las vacaciones en la isla te recomiendo el Restaurante Miceli, a las faldas de la Sierra de la Tramontana, en el pueblo de Selva. Un lugar alejado del bullicio turístico, de las playas, y de las discotecas. Con tan solo pasear por las calles del pueblo sentirás estar dentro de un anuncio de cerveza, y una vez que estás en el local te sentirás en paz, con las vistas, el entorno y el exquisito trato del personal.

No esperes una carta, no hay, en este lugar se come lo mejor que hay en el mercado esa mañana. Menú cerrado que ronda los 30 euros sin bebida, y que se compone de 4 ó 5 platos que representan la esencia de la cocina mediterránea con un toque sofisticado. No te preocupes si algo no te gusta o te da alergia, te cambian el plato en cuestión por otro cualquiera.

En mi visita a Micelli pedí una cerveza artesana local, y me ofrecieron una tal “Sullerica”, de sabor muy suave y refrescante, con un ligero toque de azahar. Para acompañar, las omnipresentes olivas y el alioli con piquitos de pan para abrir boca.

El menú era bueno, y muy fresco. Para empezar un salmorejo muy suave y hecho con muy buen gusto. Acompañado de una virutas de jamón ibérico y huevo de codorniz. La presentación era exquisita, y el plato también. Seguimos con una tosta que guardaba un montón de sabores mediterráneos, con tomates secos, jamón y un queso gratinado que se combinaban a la perfección; luego un arroz caldoso con calamares y mejillones que estaba realmente bueno, y para terminar un plato muy local, una lechona asada con patatas glaseadas que remataban una buena cena. El postre era lo más flojo, una especie de mouse de albaricoques que no destacaba ni por su originalidad ni por su sabor especial. Pero para alguien a quien los postres le dan un poco igual (perdonadme), tampoco supuso un borrón.

En cuestión de vinos me gustaron dos cosas, que no eran una carta de vinos nada convencional, y segundo que tenían un precio muy bueno. Bebimos un blanco mallorquín y un vino tinto del bierzo que acompañó perfectamente la lechona.

Lo dicho, que merece la pena ir a visitar sitios auténticos, y Miceli lo es.  Es bueno adentrarse en el interior y visitar lugares como este, donde se respira la esencia mediterránea. Eso sí, pide mesa con un poco de antelación, si no es así te resultará difícil encontrar sitio el día que quieres.

Buen provecho.

Miceli

Las albondiguicas de MasterChef

abril 8th, 2015 | Posted by Toño Casas in Uncategorized - (0 Comments)
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Unas albondiguicas, que como todo lo que hace Mireia, tenían un ingrediente genuino, su sonrisa. Y es que parece que no, pero cocinar con una sonrisa, dedicación y mucho cariño es la manera ideal para que tus platos triunfen. Son cosas que se perciben. Y con esos ingredientes, junto a otros como un manojo de nervios, un puñado de vocación e ilusión al gusto, Mireia ha conseguido algo tan guay como un delantal de participante del programa de Master Chef.

Quien come y canta está de enhorabuena porque esta filosofía, la que Mireia y yo queremos plasmar en este blog, ha llegado a un escaparate tan mediático como el programa de cocina más famoso de este país. Así que no me queda otra que sentir una pizquita de orgullo por ello, y como al final de lo que se trata es de comer y de cantar, os dejo una canción para celebrarlo y desear a “la que más canta” mucha suerte en esta aventura.

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Ensalada templada de pulpo

febrero 20th, 2015 | Posted by Toño Casas in Gastronomía regional | Para Comer - (0 Comments)
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El pulpo es uno de los más sofisticados animales de la tierra, de los más inteligentes, y capaz de usar técnicas para defenderse de los depredadores realmente sorprendentes. Para no ser bocado de los asesinos del mar es capaz de cambiar de color para camuflarse en el fondo marino, entre rocas, plantas o algas. Imita a otros animales que causan terror entre los habitantes del fondo marino, como peces planos con aguijones venenosos, o enterrarse y convertir sus tentáculos serpientes marinas, que con tan solo mostrar sus rayas ya son temidas. Pueden huir haciendo la bomba de humo gracias a sus inyecciones de tinta, o tienen una tremenda facilidad para colarse y esconderse fácilmente en cualquier recoveco.

Es impresionante ver como el pulpo utiliza con una pericia sublime la fisonomía y la inteligencia que le ha dado la naturaleza. Aun así, más que lo que el pulpo sea capaz de hacer, sigo dando mucho valor a lo que nosotros somos capaces de hacer con el pulpo, en todas sus variedades, y de todas sus formas. Cocido a la gallega, con patatas, en vinagreta, a la brasa…y un sinfín de modalidades con las que, usando también nuestra pericia en los fogones, hacemos de uno de los sujetos más escurridizos del reino animal, uno de los más sabrosos.

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Y en esa incansable búsqueda de la excelencia con el pulpo como protagonista, quise versionar una rica ensalada que probé en un restaurante y que me pareció todo un plato para quedar como un señor con los invitados. El pulpo en ensalada, con más empaque, no pierde el encanto de sus modalidades más tradicionales.

Este plato es sencillo de hacer y sorprenderá a tus invitados. Para ello necesitamos:

  • Mezcla de lechugas
  • Dos patatas medianas
  • Una cebolla
  • Dos o tres patas de pulpo (dependiendo del tamaño)
  • 200 gramos de gambones pelados
  • Pimetón
  • Sal Maldon
  • Aceite de oliva virgen

Preparación:

Sobre una fuente extendemos la mezcla de lechugas. Hay muchos preparados en el mercado, pero a esta ensalada le va mejor los que contengan lechugas de roble, rúcula y brotes.

Ponemos las patatas a cocer con una pizca de sal, y una vez cocidas las reservamos y las cortamos en rodajas de un centímetro aproximadamente, y posteriormente las hacemos cachitos más pequeños.

Ponemos en una sartén cebolla a pochar durante un buen rato. Cuanto ya esté lista, transparente y haya bajado, echamos las colas de gambón, crudas, y las dejamos un ratito hasta que se hagan y suelten un poquito de caldo.

En ese momento echamos el pulpo ya cocido y cortado para que se mezcle bien con la cebolla pochada y los gambones. Tenemos que ver que sueltan un poco de caldito.

Mientras, ponemos las patas sobre la mezcla de lechugas y echamos el contenido de la sartén sobre la fuente con las lechugas y las patatas.

Aliñamos con un poco de pimentón, sal Maldon y un buen chorro de aceite de oliva.

Si a este plato le acompañas de un Prado Rey Verdejo, y esta canción de The Beatles, y lo complementas con una carne a la plancha, unas brochetas de pollo o incluso un poco de cecina rica de León, tendrás una cena riquísima.

A disfrutar!

Tataki de atún

diciembre 14th, 2014 | Posted by Toño Casas in Uncategorized - (1 Comments)
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“De la mar el mero y de la tierra el cordero”. A este dicho que compara dos exquisiteces culinarias, se le puede complementar con otro que compare el cerdo ibérico y el atún rojo.
Las posibilidades que ofrece el túnido son a cual más sabrosa, pero si además lo encontramos pescado en alambraba, su exquisitez podría ser análoga al de un cerdo ibérico criado a base de bellotas.

He tardado en descubrir el potencial de este pescado. Me han hecho falta unas visitas a un buen japonés, el atrevimiento de probar un tartar de este pescado, y un par de tapas en Sevilla. Hasta que un día pedí un filete bien gordo en la pescadería, y descubrí que con muy poquito, los platos que puedes conseguir son espectaculares, como el que hoy os voy a traer.

Recuerda buscar un buen atún, bien rojo y que tenga aspecto fresco y brillante. Por un precio de entre 15 y 20 euros el kilo te puedes dar un día un capricho o quedar como un un gran anfitrión o anfitriona. En muchas recetas que encontraréis por ahí para un buen tataki de atún necesitaréis ingredientes orientales, difíciles de encontrar y nada baratos. En esta receta os propongo utilizar productos más sencillos y que le dan un sabor muy especial.

Así que a ritmo de Chambao que nos lleva hasta las playas de Barbate os propongo una receta sencilla para un tataki de atún.FullSizeRender

Ingredientes:

  • 500 gr de atún rojo en una rodaja de aproximádamente 3 cm de grosor.
  • 1 cucharadita de mostaza de Dijón
  • Medio vaso de salsa de soja
  • 2 cucharadas de aceite de oliva
  • Sésamo
  • 1 aguacate
  • 1 lima
  • Sal y pimienta

Es una receta muy sencilla de hacer. Solo has de tener cuidado por mimar el pescado, que no se desmorone, y que no se queme demasiado el sésamo.

Preparación:

Lo primero que haré será cortar la rodaja de atún en tiras largas y de corte cuadrado, de más o menos 3 centímetros y las reservo.

Preparo el marinado del atún echando en un plato hondo el medio vaso de soja, y diluyendo la cucharita de mostaza. Le añadimos el aceite de oliva y colocamos el atún. Vamos girándolo cada 5 minutos para que todo quede bien impregnado.

Mientras podemos hacer el acompañamiento de aguacate, que para sabores de mucha personalidad como la soja, o la mostaza, un toque más dulzón le da un contraste muy rico.
Para ello, en el vaso de la batidora, ponemos un aguacate pelado, el zumo de una lima y una pizca de pimienta negra y sal. Lo batimos hasta que quede una pasta uniforme.

Una vez que tenemos marinado el atún, preparamos una sartén con aceite de oliva bien caliente mientras impregnamos el atún con sésamo. Una vez bien cubierto lo ponemos en la sartén durante muy poco tiempo, solo marcar cada una de las caras.
Cuando ya lo hemos marcado lo cortamos en pequeños filetes y lo emplatamos. Echamos lo que nos ha sobrado de marinar el atún por encima y lo acompañamos de la salsa de aguacate.

Y con esto podréis disfrutar de lo mejor del mar y de la gastronomía japonesa con un toque más de aquí. Acompáñalo de un vinito blanco de Rueda y tendrás un plato de categoría.

Receta invitada: BIZCOCHO CASERO [de Inés]

octubre 6th, 2014 | Posted by Toño Casas in Para Comer | Receta Invitada - (0 Comments)

Pasar una tarde de otoño una partida en casa con un buen chocolate y un bizcocho, quedar como un/a rey/reina llevando algo al trabajo, o desayunar muchas mañanas algo rico, sano y muy barato. Un bizcocho es garantía de éxito en muchas ocasiones, y por muy poquito dinero se puede queda muy bien.

Yo mismo pensaba que no era nada fácil hacerlo, pero en un ratito, con pocos ingredientes y con mucho cariño, se puede hacer uno con la facilidad que Inés nos muestra en este video.

Una invitada muy especial para nuestra sección de la Receta Invitada.

Lechazo churro

mayo 2nd, 2014 | Posted by Toño Casas in Gastronomía regional - (0 Comments)
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la foto (5)Como palentino no puedo obviar en este blog al auténtico rey de la gastronomía de la zona: el lechazo, el de aquí, el lechazo churro de Castilla.  No hay fiesta, celebración, boda o dispendio gastronómico que no cuente con este corderito asado como protagonista. Pocas viandas consiguen definir lo especial de cualquier ocasión con su sola presencia.

Pero es importante que se cumplan varios requisitos para que no nos den gato por lechazo, y es que no todos saben igual, ni todos están en disposición de recibir ese suculento nombre.

En primer lugar, la raza. El Lechazo Churro de Castilla es el auténtico, el de verdad, el que consigue transformarse en el horno en un jugoso, sabroso y suculento asado, sin aderezos ni condimentos extraños. El olor que desprende y el sabor que adquiere son solo comparables a la textura.

En segundo lugar es importante el hecho de que sólo haya tomado leche. Puede haber comido hierba, pero entonces ya no será un lechazo y su sabor no será igual.

Y tercero, la forma de hacerlo: lechazo, agua, aceite y sal. Nada más. La carne tiene suficiente personalidad como para que resulte sabroso y rico por si solo.

Caben otras variantes, como comer las chuletillas a la brasa o incluso a la plancha, cosa también muy recomendable. La asadurilla, que con cebolla y pimiento dignifica el papel que la casquería toma en la gastronomía, o sus mollejas, empanadas, al ajillo o de otras maneras, que en un bocado consiguen transmitirte la exquisitez de Castilla.

En fin, el lechazo, el auténtico rey de la gastronomía de mi tierra, y que os animo a que probéis aquí, cerquita. Valladolid, el sur de Burgos o Palencia quizá sean los lugares más apropiados para ello. Acompañado de un buen Ribera de Duero y sin mucho más en el menú, hará que disfrutes en toda su plenitud.

Un teppanyaki como plan para el finde.

abril 7th, 2014 | Posted by Toño Casas in Conociendo sitios - (0 Comments)
la foto

la foto

 

Siempre es un placer conocer nuevas culturas, y como parte de esta, la gastronomía. Para nadie es nueva ya la comida japonesa, pero quizá si la forma de hacerla. Si lo que buscamos es algo más que cenar, que lo hagan delante de tus narices, siempre es un aliciente. Como plan alternativo es bueno, como plan económico no. No suele ser barato porque, además de pagar la comida, pagas que haya alguien dedicado a hacerla, en exclusiva, para  un grupo que puede oscilar entre las 6 y las 10 personas. Ya me veía yo como Homer Simpson tras probar pez fugu y otros nuevos y exóticos manjares. Pero, es un poco diferente. Con lo que seguro que coincido con Homer es la canción que se me viene a la cabeza de camino al Restaurante, “Made in Japan” de Deep Purple.

 

Es la segunda vez que asisto a un gastroshow de estos. El primero fue en  un lugar turístico así que no lo contabilizaré. En esta ocasión he ido a uno de los sitios con más lustre de Oviedo, el Restaurante-Teppanyaki “De Labra”.

 

El Lugar. Fino, moderno, decorado con gusto y apartado. Tan apartado que o lo buscas o no lo encuentras por casualidad. La decoración y la luz son perfectas para una velada nocturna. Un comentario a parte merece la música de ambiente, más propia del Bershka,  a un volumen que lo hacen hasta desagradable no pega ni con cola con todo lo demás.

 

El Servicio. A veces todo depende de la noche que vayas, pero un buen sitio no se puede permitir el lujo de dejarlo al azar. Para mi era muy mejorable, poca atención y mucha dejadez a la hora de recogerte los platos. Empezamos a comer el postre sin que nos quitasen el último de los platos del menú, y el picante de la comida era un poco más picante porque no había manera de que alguien te sirviera vino en la copa.

 

La Comida. Me gustó, aunque esperaba más. Empezamos con unas verduras en tempura acompañadas con una salsa de soja; hasta ahí nada nuevo. Después una ensalada a base de verde de bolsa y pollo a la plancha regados con una salsa que salvaba los pírrico del plato. Un regusto muy rico me dejo para pasar a una lubina muy buena, a la plancha, con un tofu de algas muy rico que me sorprendió. Solomillo de wagju con setas que tenía muy buen color y muy buen sabor. Y cuando creías que te ibas a quedar con hambre (porque las raciones no eran muy generosas) te disipaban esa sensación con un arroz tres delicias, que después de todo lo demás, me dejó un poco desaborido. Eso si, estaba hecho en la plancha, para adornarlo más, darle otro nombre, pero no dejaba de ser eso, un arroz tres delicias.

 

Como resumen se puede decir que los 40€ (sin bebida) que cuesta el menú están justificados, porque sean o no productos de calidad, hay que valorar la dedicación de una persona cocinando para ti durante dos horas. Como experiencia es buena, sorprendente y muy agradable para ir en grupo. No es la mesa en si lo que te hace probar sabores nuevos, si no lo de siempre, los productos y la habilidad de quien lo hace.

Y un detalle importante es que, a pesar de que estén cocinando a medio metro, no te llevas en la ropa el aroma de la plancha. Es un punto a favor para maniáticos como yo.