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Me gusta cocinar desde que era jovencico. Cada vez que quedamos a comer o cenar los amigos ¿adivináis quien lleva siempre el delantal?, efectivamente: yo. Hago desde arroces a banda, pasando por gachasmigas hasta unos risottos de setas con foiê de chuparse los dedos. Cuando me aburro me pongo videos de José Andrés, los estudio minuciosamente y muchos fines de semanas hago algunas de sus recetas.

La receta que os presento nació un día de esos corrientes y aburridos, mientras veía “La que se avecina” sin ná que hacer, pensé invitar a cenar a mi amiga Mireia y mi amiga Desi, las que , además de buenas amigas, saben disfrutar de la buena comida.

Como Desi sabe hacer de tó, la llame y le dije:  – Desi, esta noche cenamos en mi casa, mira a ver que vamos a hacer.

Como gran cocinera que es, me dio una receta muy buena: Costillar de cerdo a la miel acompañado de arroz salvaje.

Ingredientes (Para 4 personas):

  • Un costillar de cerdo entero (si sois muy comientes)
  • Miel (de la buena)
  • Sal (una pizca)
  • Pimienta (otra pizca)
  • Aceite de oliva virgen extra
  • 150 gramos de arroz salvaje

Preparación:

  1. Poner el horno a calentar a 180 ºC.
  2. Mientras tanto se coge el costillar y se cortan las costillas individualmente, separadas completamente. Se salpimentan todas, se colocan en una bandeja de horno. Se le añade un chorrito de aceite de oliva virgen y se les pincela con miel.
  3. Se meten en el horno y cada 10 minutos se le da la vuelta a las costillas y se vuelven a pincelar con miel. Se hornea aproximadamente durante 50 minutos, hasta que tengan un aspecto dorado y crujiente. Si quieres que las costillas estén mas tostadas dejar otros 10 minutos de horno, al gusto.
  4. Cuando les falta un poco para que estén terminadas se empieza a preparar el arroz.
  5. En una sartén honda verter abundante aceite de oliva virgen,  y cuando el aceite esté bien caliente echar un puñadito pequeño de arroz salvaje, esperar unos segundos y cuando se infle retirar con una espumadera. Consejo: Echar poca cantidad de arroz y sacarlo rápido porque en poco tiempo se tosta.

Emplatado:

  • Poner en un plato blanco dos costillas por persona en forma de cruz, al lado colocar un poco de arroz y bañar las costillas con la salsa resultante de la cocción.

Espero que no se os queme el arroz y que disfrutéis con este plato dulce-salado. Estuve muy bien acompañado y brindamos por el 2015 con una botella de vino blanco de Juan Gil, y pensaréis ¿porqué vino blanco en lugar de tinto?, pues muy sencillo, porque no me gusta el vino tinto.

Un saludo a todos y a todas.

Hasta la próxima.

José Javier

Pasar una tarde de otoño una partida en casa con un buen chocolate y un bizcocho, quedar como un/a rey/reina llevando algo al trabajo, o desayunar muchas mañanas algo rico, sano y muy barato. Un bizcocho es garantía de éxito en muchas ocasiones, y por muy poquito dinero se puede queda muy bien.

Yo mismo pensaba que no era nada fácil hacerlo, pero en un ratito, con pocos ingredientes y con mucho cariño, se puede hacer uno con la facilidad que Inés nos muestra en este video.

Una invitada muy especial para nuestra sección de la Receta Invitada.

Tumbet

Uno de los propósitos de este blog es hacerlo participativo, mestizo y que incorpore recetas y visiones gastronómicas de cualquier lugar del mundo. Hoy inauguramos esta sección con un amigo mallorquín, Xisco Dalmau, con refinado gusto culinario, cuidadoso en la preparación y con una visión muy poética de la cocina. La próxima vez, al menos uno de los dos, daremos buena cuenta de su cocina en la isla. 

Gracias Xisco por inaugurar esta sección. 

 

Hace unos días que prometí a Mireia y a Toño, alguna aportación apetecible para el verano y se me ocurrió compartir una receta típica de estas fechas en cualquier mesa mallorquina: el tumbet.
Cuando os pongáis con los ingredientes, puede que os parezca una receta un tanto familiar, pues es muy común la presencia de platos similares en diferentes gastronomías: hablamos del pisto, la samfaina o incluso el ratatouille francés. Todos mantienen un mismo hilo conductor, que de diversas maneras, encuentran su hueco en nuestra dieta mediterránea.

Tumbet

¿Empezamos con la lista de la compra?. Para 4 personas, recomiendo:

  • 2 calabacines
  • 2 berenjenas
  • 3 ajos
  • 12 tomates de pera medianos
  • 6 patatas grandotas
  • Sal
  • Pimienta
  • 1 Hoja de laurel

Empezamos por cortar los calabacines, las berenjenas y las patatas en rodajas.

Según la temporada del año, la berenjena puede tener un punto mayor de acidez que se resuelve fácilmente,  dejando las rodajas un rato en agua con un poco de sal.

Mientras, para que nos resulte más fácil pelar los tomates, preparamos una olla con agua y antes de que empiece a hervir, incorporamos los tomates de pera. Durante unos 5-7 minutos hasta que estén escaldados y los reservamos.

Existe también la opción “más fácil todavía”: podéis comprar un tarro de tomate triturado, pero no tendrá nada que ver. La opción “tarro de tomate frito” no se acepta, si tanta prisa hay, ¡mejor haced una pasta!.

Mientras, empezaremos a freír las verduras en una sartén con lo justo de aceite, de oliva mejor.

Para los exigentes con cuidar la línea, no os voy a negar que hay que ir con ojo con esa fritura, pero si reservamos un plato aparte con papel secante, conseguiremos que sólo nos quede el aceite necesario para conseguir ese sabor tan auténtico. A los que sois bastante más exigentes, que sepáis que también podéis hornear las verduras en vez de freírlas, pero vamos, ¡que no vais a cocinar un tumbet cada día!.

Podemos ir avanzando con los tomates: los pelamos, y hacemos trocitos para empezar a sofreír. En una cazuela, preferiblemente de barro, echamos un chorro de aceite, tres ajitos, el tomate y la hoja de laurel. Rectificamos de sal.

En cuanto la salsa de tomate esté lista, paramos el fuego, la llevamos a  otro recipiente y vamos colocando las verduras en pisos, empezamos con las rodajas de patata, sobre ellas, las de berenjena, seguimos con las de calabacín y repetimos con las verduras tantas veces como queramos, para finalmente incorporar la salsa de tomate.
Y tendremos listo ya, nuestro tumbet mallorquín. Es común acompañar el tumbet con unos filetes de carne o incluso de sardina. También se acompaña de huevos fritos, ¡en la variedad está el gusto!
Bon profit!

Xisco Dalmau