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Galletas de mantequilla

diciembre 2nd, 2014 | Posted by Mireia Ruíz Manresa in De postre
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Galletas de mantequilla

Con un Diciembre recién estrenado y el olor a lumbre de las calles, con  las luces, brillos y guirnaldas que lo inundan todo, la navidad es algo inminente.

Para ir adaptándonos a la cantidad de dulces que vamos a ingerir en unas semanas, nada mejor que comenzar con un entrenamiento a base de galletas de mantequilla, las típicas galletas “Danesas” de toda la vida, esas que venían en una caja redonda de lata que nuestras abuelas y madres convirtieron en cajas de hilos (sin previo aviso) y con las que nos llevamos más de un chasco al confirmar que esos crujientes, azucarados y dulces manjares habían mutado en alfileres, dedales, hilos y agujas.

Si como a mí os apetece volver a la infancia por un ratico, os apunto la receta de estas ricas galletas de las que os aseguro que no podréis comer solo una:

Ingredientes:

  • 225 gramos de mantequilla (a temperatura ambiente).
  • 240 gramos de azúcar glass.
  • 400 gramos de harina normal.
  • 50 gramos de Maicena.
  • 1 cucharadita de esencia de vainilla.
  • 1 clara de huevo.
  • 1 pizca de sal.

Utensilios: 

  • Papel de hornear.
  • Batidora de varillas.
  • 1 bol amplio.
  • Rodillo.
  • Corta pastas.
  • 2 palillos chinos.
  • Bandeja de rejilla.
  • Colador grande.

Dificultad:

Media. Se necesita cariño, paciencia y , sobre todo, espacio en la cocina y un amplio elenco de utensilios.

Preparación:

  1. Con ayuda de un colador se tamiza la harina y la maicena juntas y se dejan en un recipiente.
  2. Se vierte la mantequilla, a temperatura ambiente en un bol amplio y se bate con la batidora de varillas durante 1 minuto aproximadamente hasta que quede una especie de crema.
  3. Una vez batida la mantequilla se incorpora poco a poco el azúcar glass y se continúa batiendo.
  4. Una vez que hemos obtenido una pasta de mantequilla con azúcar se añade la esencia de vainilla y la pizca de sal y se sigue batiendo.
  5. A continuación, añadimos la mezcla de harina y maicena que teníamos reservada poco a poco y vamos batiendo hasta que tengamos una pasta que no permita seguir con la batidora.
  6. Continuamos batiendo con las manos hasta tener una masa consistente y un poco granulosa.
  7. Una vez que tenemos la masa de galleta lista, hacemos una especie de bola con ella y la cortamos en cuatro trozos iguales.
  8. Se cortan dos papeles de hornear del mismo tamaño y se coloca un trozo de los que hemos cortado en medio de los mismos.
  9. Estiramos con un rodillo, intentando dejar el mismo grosor en toda la lámina. Para ello yo uso un par de palillos chinos de madera que coloco a ambos lados de la masa que voy a estirar.
  10. Hacemos la misma operación con todos los trozos.
  11. Cuando tenemos toda las láminas de masa listas, dejamos reposar en el frigorífico de 3 a 24 horas.
  12. Una vez transcurrido el tiempo, sacamos las planchas de masa del frigorífico.
  13. Precalentamos el horno a 180º.
  14. Elegimos los cortapastas que vamos a utilizar y cortamos nuestras galletas, las cuales iremos poniendo ordenadamente en un papel de hornear sobre la bandeja del horno.
  15. Es recomendable que conforme se vayan cocinando las galletas sean todas de un tamaño similar para evitar que unas se quemen y otras no se terminen de hacer.
  16. Horneamos de 10 a 15 minutos, dependiendo del tamaño de las galletas, hasta que veamos que están doradas.
  17. Cuando estén listas, sacamos la bandeja del horno y las dejamos enfriar, ya que nada más sacarlas estarán blandas y se romperán, una vez han enfriado un poco las colocamos sobre una rejilla para que terminen de enfriarse.
  18. Los recortes sobrantes no los tiramos, los volvemos a amasar, estiramos entre dos papeles de cocina y cortamos galletas nuevamente hasta que no quede masa.

Si os apetece y tenéis mano para ello podéis decorarlas con glasa real o con chocolate de cobertura.

También podéis comerlas directamente con un té,  música y en buena compañía, guardando las sobrantes en una de esas cajitas metálicas, teniendo cuidado de que no se transformen en utensilios de costura.

¡Disfrutadlas!

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